Reiki y Kokoro
Reiki y Kokoro

Todo arte oriental posee técnicas (aspecto práctico) y conceptos (aspectos teóricos). Con Reiki aprendemos la teoría y realizamos las prácticas. Pero estos dos conceptos no deben estar por separado, sino que debemos incorporarlos dentro nuestro. Buscamos un Reiki con Kokoro.

En Japón existe el concepto de persona “integra”. El practicante de Reiki debe ser una persona “integra”, o sea, no sólo tener el conocimiento necesario sino que debe integrarlo dentro suyo y aplicarlo en su día a día, para lograr ser, vivir y reflejar la filosofía Reiki en sí mismo, es decir: Ser Reiki

La técnica así empieza a mejorar y el alumno logra comprender en profundidad las enseñanzas.

Debo decir que el Reiki es un camino largo e interminable en el cual uno nunca deja de aprender. Por esta razón las artes orientales aplican el concepto de kokoro, concepto que no debemos aislar.

El Reiki puede ser tomado de dos formas. O como terapia complementaria la cual se complementa no solo con la medicina occidental, sino que además se complementa con otras terapias alternativas como masajes, reflexología, etc. O también puede ser tomado como forma de vida.

Cuando tomamos al Reiki como forma de vida, este Reiki adquiere un nuevo componente que es el “Kokoro”. 

El Reiki se vuelve una pasión y entra en la vida del practicante, no como un hecho aislado sino como parte intrínseca de su vida y siente que debe mejorar a través de su práctica constante.

Kokoro significa «corazón», «centro», «núcleo», «alma», «espíritu». 

Cuando practicamos Reiki debemos hacerlo con Kokoro, de esta forma lo que hacemos es dar un Reiki más puro y verdadero. Un Reiki con Kokoro es un Reiki con esencia y vida y lo realizamos desde el más puro amor y entrega. En cambio si lo hacemos sin Kokoro solo será una serie de posiciones de manos.

Un Reiki verdadero es un Reiki conectado, con esencia, con amor y compasión. De esta forma nuestra intuición se despierta y nos guía hacia allí, hacia donde duele, hacia la raíz del problema, sanando y devolviendo la vitalidad y el amor. Reconectando con aquello que la persona con el pasar de los años ha olvidado, su verdadero ser.

A raíz de esto también desarrollamos la compasión y la empatía, ya que al lograr despertar la intuición se despiertan otros sentidos que permanecían dormidos, cómo “Hibiki” la percepción a través de las manos.

Cuando percibimos logramos sentir la energía nuestra o la de otras personas en nuestras manos, podemos percibir el dolor que la persona a arrastrado o ha guardado por mucho tiempo y que a su vez produce dolor físico.

Como Reikidokas (practicantes de reiki) entonces, debemos lograr a través de la práctica, la meditación e integración, encontrar el kokoro. Buscamos el corazón y la esencia del Reiki, para así darle vida a través nuestro, consiguiendo con ello experimentar y compartir el verdadero bienestar tanto en nosotros mismo como a los demás.

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