El dar Reiki es una aptitud que todos poseemos sin distinción y todos podemos realizar sesiones sin necesidad de tener una capacidad especial para ello. Todos poseemos el don de sanar y el canal energético que lo permite, siendo así un poder innato, un don universal.

Aquel canal que se haya en desuso, se lo activa en el curso de Reiki dejándolo preparado y listo para absorber y transmitir energía sanadora, la persona interesada aprende la técnica, se sintoniza y luego comienza lo que yo llamo la verdadera práctica, que es el de hacerse reiki así mismo y a otros como forma de acercamiento. La capacidad de dar energía no está dada en si uno es bueno o malo haciendo Reiki, sino que está basada en el desarrollo de la propia terapia y el cómo dar sesiones que, si bien en el curso se aprenden ciertas posiciones de manos que indican donde dar energía tanto de un lado como el otro, se vuelve el deber del terapeuta el entender cómo funciona su propio Reiki, su forma de dar energía y es aquí donde se encuentra el gran secreto.

La energía Reiki se comporta de forma diferente dentro del cuerpo de cada persona y cada persona tiene su propia forma de transmitirla, el entender aquella forma hace que la energía se mueva como un caudal sin interrupción. Es por esto mismo que debemos escuchar las manos y dejarlas que se muevan por sí solas sobre nuestro cuerpo o el de otras personas, es recién en ese momento cuando verdaderamente estamos haciendo Reiki pasando de la práctica al desarrollo de la propia técnica. En el curso de Reiki se aprenden ciertas posiciones de manos que si son importantes como forma de acercamiento, sirviéndonos para entender el Reiki y lo que estamos haciendo, luego con la práctica llega un momento en el que sentimos la necesidad de hacer otra cosa, otro movimiento fuera de lo establecido, fuera de lo que está escrito en el manual y esa necesidad puede ser escuchada o no. Cuando no es escuchada, ya sea por miedo a hacer algo incorrecto y continuamos con las posiciones establecidas, impedimos que las manos se muevan bloqueando el flujo de la energía y nuestra propia capacidad de hacer Reiki. Si en cambio es escuchada y dejamos que las manos se muevan por si solas, entonces hemos dado un paso hacia delante en el comprender y mejorar nuestro don de sanar y es esto de lo que se trata el camino del Reiki, el avanzar paso a paso entendiendo nuestra forma de expresar el Reiki.

El Reiki se lo considera un instinto, ya que cuando algo duele instintivamente llevamos las manos hacia aquella zona, instintivamente acariciamos cuando al otro le duele algo ya sea física o emocionalmente, instintivamente abrazamos y consolamos. Como cualquier instinto que conozcamos este se activa cuando es necesario y el cuerpo se mueve y actúa solo sin pensar, el ejemplo más claro de esto es cuando estamos en peligro o pasando una situación que requiere que huyamos. El Reiki también se activa instintivamente y este instinto se lo puede desarrollar a través de la práctica y el escucharnos, escuchar lo que nuestro cuerpo y nuestras manos nos quieren comunicar a través de acallar nuestra mente y las ideas preconcebidas.

Este es mi consejo si estás por iniciar o ya has iniciado en este camino, el escuchar siempre lo que tus manos y cuerpo quieren decirte, ya que es ahí dónde está el secreto para ser cada vez un mejor Reikista.

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