En el último tiempo recibimos muchas consultas acerca de cómo ayudar a otras personas a sanar.

Se trata en general de familiares, amigos o nuestra pareja. Personas que deseamos de corazón que puedan sanar.

La pregunta es siempre la misma ¿Cómo hago para ayudarlo/a si no se interesa en sanar?

La respuesta puede desanimar a muchos alumnos “si no le interesa sanar, no hay nada que se pueda hacer”.

Es verdad que en muchas ocasiones a través del envió de energía a través de Reiki u otras técnicas similares podemos tratar de armonizar su energía y que la persona se sienta mejor. Sin embargo esto no resuelve el problema de raíz.

Sanar requiere que la persona tenga la voluntad de hacerlo y este abierta al proceso, que en muchas ocasiones no es agradable y requiere de compromiso. Si no tenemos eso, la persona va a dejar la terapia inmediatamente se tope con los primeros bloqueos fuertes, cuando tenga que mirar de frente aquello que hasta ese momento estaba oculto.

Sin embargo hay una forma de generar el deseo de sanar en las demás personas.

No se trata de taladrarles la cabeza con conceptos energéticos, hablando de los beneficios de las terapias o directamente obligándola a probar para que vea los resultados. Eso solo va a generar un rechazo más fuerte y que la persona se cierre aún más.

Tampoco debemos intentar engañarla para que vea un documental con nosotros, lea un libro que casualmente le regalamos o asista a un evento relacionado.

La única forma es a través del ejemplo. Sin decir una palabra, sin intentar convencer y por supuesto sin obligar.

Se trata de que la otra persona vea nuestro propio cambio, nuestra propia evolución. Necesitamos más que nunca elevar nuestra vibración tan alto y tan luminosa que el o ella deseen acercarse a esa luz. Está en nuestra naturaleza buscar la luz y evolucionar.

A nivel mental siempre se nos va a escapar, siempre va a encontrar razones “lógicas” para defender su postura. Basta con que diga “no creo en esas tonterías”, y ya lo/a habremos perdido. Aunque lo diga de la boca para afuera, y nosotros podamos ver algo de curiosidad e interés, sus propios miedos y creencias limitantes van a cerrar las puertas. Y cuanto más insistamos más fuerte será la resistencia.

Entonces, para poder elevar nuestra vibración y que esta no se vea disminuida por la ansiedad y angustia que nos genera ver a un ser querido que no se encuentra bien, debemos simplemente aplicar el desapego. Dejar de intentar ayudarlo, dejar de preocuparnos por el o ella.

¡ Ya sé que es difícil ! Pero es una maravillosa oportunidad de profundizar en nuestro propio desarrollo al entender que cada uno es responsable de su propia evolución, que todos tenemos ritmos diferentes y estamos en momentos diferentes del proceso.

Es un gesto de confianza y amor hacia la otra persona. Porque sabemos que tarde o temprano va a dar el paso y va a decidir sanar. Y debemos estar listos con la energía bien alta para cuando solicite nuestra ayuda o simplemente para acompañarlo/a.

Es además un gesto de humildad, porque nosotros no sabemos el proceso que su alma eligió, no sabemos el camino que es mejor para el o ella.

Amar es también respetar el proceso de cada uno.

Si nos enfocamos en estar bien, dejamos de intentar salvar a otros con los métodos que funcionaron en nosotros y solo buscamos transmitir nuestra vibración positiva a nivel energético, con cada sonrisa, con cada “te quiero”, con cada momento compartido y cada abrazo dado, vamos a estar ayudando a esa persona mucho más de lo que nos imaginamos.

Un abrazo es mejor consejero que las palabras.

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