Reiki no es ni un don ni ninguna cualidad especial, todos podemos aprender y realizar una sesión de Reiki o enseñar. La energía Reiki no se agota ni está limitada, es libre para cualquiera que desee utilizarla.

Y sin embargo Reiki es un don que todos poseemos sin saberlo o sin ser conscientes. Al nacer aquello no se nos enseña lo que genera que al ir creciendo nos olvidemos de ese poder innato y por lo tanto nos alejemos además de nuestra verdadera esencia.

Al aprender y conectar nuevamente con aquel poder, muchos sentimos una emoción inmensa y una transformación dentro nuestro y de nuestra energía que se va acentuando con la práctica. Rápidamente nos llega el siguiente pensamiento “como no lo hice antes” o “porqué tarde tanto”.

Si bien el hacer Reiki es un don que todo el mundo posee, este no está desarrollado y por lo tanto es lo que nos diferencia. El deber que tiene cada uno consigo mismo y en la tranquilidad de su hogar es aprender a cómo utilizarlo, empezando por aprender a conocernos a nosotros mismos. Esta es una nueva etapa en la cual debemos observarnos desde dentro, y es un trabajo que no lo puede hacer nadie por nosotros. Si nos pueden guiar, pero no hay maestro sobre la tierra que nos pueda decir que sentir ya que cada persona es un mundo y cada persona tiene su propia forma de percibir e interpretar la energía.

Cabe aclarar que sabiendo que todos poseemos la capacidad pero que está sin desarrollar, ningún maestro entonces debe decidir si somos aptos o no para estudiar Reiki o si podemos avanzar en el siguiente nivel. Esa es una elección propia y cada uno de nosotros sabe cuál es su camino a tomar y hasta dónde llegar.

Continuando con el párrafo anterior, esa es la única obligación que podemos decir que tenemos para con el Reiki

El despertar nuestra percepción. Algunos ven colores, otros formas, otros no ven nada pero perciben muchas sensaciones y también están los que ven imágenes, etc.

El desarrollar aquella percepción yendo un paso más allá, pudiendo interpretar aquello que estamos sintiendo.

Y es en este 2° punto dónde más trabajo tenemos por delante. Puedo decir que yo misma deje por 1 año seguido el Reiki, me cuestionaba si lo que estaba viendo y sintiendo era real o no, luego de haber conseguido con trabajo y dedicación empezar a desarrollar mi Reiki. Y lo que era peor era que nadie iba a responder aquellas preguntas que daban vueltas por mi cabeza.

Es por eso que decidí dejarlo por completo hasta que aprendí que debía confiar y aceptar ser mi propia maestra, que no habría nadie que respondiera aquello porque era inseguridades propias, al lograr llegar a ese punto de comprensión es que retome el Reiki y continue con el trabajo que había dejado hace un año, pero esta vez con libertad y seguridad.

En Japón si van a un templo a aprender a meditar o realizar alguna arte, los maestros no dirán absolutamente nada revelador, solo te mandarán a realizar aquella actividad y es que el maestro no puede decir nada porque aquello que buscas saber debes encontrarlo en vos misma/o.

Luego que lo encuentres es el momento de enseñarle a otros. Y esta enseñanza no será conceptualizada únicamente, sino que será desde la propia experiencia y ese saber será único e inigualable. 

“La sabiduría es siempre la sabiduría, no importa cual  sea su fuente. toda la sabiduría, la dicha y el amor emanan, esencialmente, de las profundidades de nuestro ser, con la práctica asidua del autoconocimiento”.

Mikao Usui

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